Páginas vistas en total

Buscar este blog

miércoles, 6 de marzo de 2013

De la serie. "Un tarambana casadero"

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN Me fui a vivir a casa de Mama por razones que no voy a detallar pero que cualquiera puede deducir fácilmente en caso que el hecho le despierte curiosidad La casa de Mama tiene una pequeña pero hermosa terraza en la que tiene instalado el lavadero. Que a su vez tiene un alerito muy servicial por que en días muy calurosos nos protege del sol y así bajo su generosa sombra podemos leer un libro saborear algunos mates. Así fue como esa muy calurosa tarde me senté a la generosidad de su sombra para entregarme a la lectura. de mi libro preferido Rayuela, de vez en cuando levantaba la vista del libro y echaba un vistazos al fondo de la casa vecina en la que había una modesta pileta de natación rodeada por un césped cuidadosamente cortado y una variedad de hermosas plantas y flores con un acentuado y prolijo colorido, en los limites del terreno. En uno de esos vistazos note la presencia de una mujer que aparentaba ser mucho mas joven que yo, Estaba recostada en una reposera, leyendo una revista, Unos lentes grandes y oscuros no permitían ver bien sus rasgos faciales y un pañuelo en la cabeza le facilitaba protegerse del sol y mantener su largo, lacio, castaño cabello recogido, Vestida con toples y short sito, mostrando un cuerpo algo delgado pero de sugestivas y atractivas curvas. Quise seguir con mi lectura pero su generosa pero excitante figura me tantaba a dar vistazos mas continuaos y mas extensos Ella noto mis miradas y entro en un jueguito provocador, se levanto dejando La revista en la reposera como una señal de que volvería, se fue caminando sin apuros y moviendo con cierto desden su llamativa y bien redondeada cola hacia el interior de la casa. . Al cabo de unos pocos minutos reapareció con una botellita de agua mineral. Y con un gesto sutil me hizo notar que ella ya notado que yo la estaba observando, con otro gesto bastante elocuente le hice saber que no era para menos. yo no podía evitar de contemplar y admirar ese cuerpito tan agraciado!. Ella asintió complacida con una muy notoria sonrisa, A esta altura estábamos ya! ejerciendo la ley de atracción mutua dado que los dos habíamos abandonado la lectura y nos entregamos al envío de mensajes con señas gesticulares constituyendo un estado de romanticismo puro y cada vez mas intenso, tanto que sentía dentro mío un hormigueo indescriptible,…mucho mas cuando ella mostró su impaciencia… y mostrándome su teléfono celular me invitaba a charlar pero como yo carezco de ese elemento nunca mas necesario en mi vida como en ese momento. solo me encogí de hombros para que lo supiera, En esos momentos veo que se le acerca Una persona muy bajita y muy redonda parecido a un mapamundis con peluca y ojotas, traía en una mano un termo y en la otra un mate que le pasaba a la muchacha, ella lo recibió presurosa y con alegría le señalo mi presencia en la terraza, esa bola redonda de ojotas y peluca, agito su mano espamentosamente para saludarme, yo correspondí el saludo en forma moderada, de inmediato me extendió la mano ofreciéndome el mate, no se cual habrá sido mi gesto de agradecimiento que interpreto como aceptación entonces me invito que bajara y fuera a su casa, En verdad la muchacha valía la pena y por supuesto no me hice rogar y casi como un felino hambriento en cuatro zancadas estuve en su casa, me abrió la puerta un arbusto pigmeo con lentes que deduje de inmediato seria el padre, quien al mismo tiempo con un grito de botellero…Clotilde!!! llego tu futuro pretendiente! Ummm demasiado rápido, pensé. Al instante apareció ella!!!muy sonriente extendió sus brazos …y con voz gangosa pregunto como me llamaba, Fue cuando le note que además de que su labio inferior le colgaba como un higo, le faltaban los tres dientes delanteros de arriba, tenia una boca tan grande como la entrada del riachuelo En la cara llena tenia mas granos que un campo de trigo…y no quise imaginarme sus ojos, tapados sus lentes oscuros. Y una vez mas me fui resignado silbando el tango “la vida me engaño”. José Curia .