Páginas vistas en total

Buscar este blog

sábado, 14 de agosto de 2010

Cosas del surrealismo real en un ejercisio colectivo.


Julio/Agosto de 2010
Cadáver exquisito

Hola a todos.
Esta es la consecuencia del loco trabajo surrealista en el que participaron.
Cada uno de ustedes puso una ínfima porción de subconsciente (de locura…, o de magia…, no importa), y por supuesto, el resultado no podía ser otro.
Pero no se preocupen. Este estado alterado se puede llevar a cuestas sin daños colaterales.
Me maravilló la forma en que se han encadenado los párrafos. En algunos casos se ha provocado tal conexión con el siguiente participante, que me da la sensación que el mismo autor es el que continúa la obra del otro.
Ha sido para mí una muy buena experiencia.
Gracias por su participación.
Hasta el próximo juego.
Silvia C. Mendoza

Integrantes:


1) Silvia Mendoza 2) Silvana Dantoni 3) Carlos Monticelli
4) María Laura Castro 5) Marina Guarnieri 6) José Curia
7) Marcela Galván 8) Alejandra Achy 9) Durval Ángel Abásolo
10) Cecilia Serrano 11) Zonia Orellana12) Marcos Polero

El resultado

1) Silvia: La luna parecía suicidarse detrás del acantilado. Mientras, el mar escondía sus lamentos en un torbellino de espuma y sal que alcanzaba la costa sólo por un instante, para no regresar nunca más.
En ese cuadro de luces apagadas, fantasmales, bajé hasta la playa. Busqué en la arena alguna huella que me indicara hacia donde ir, pero el agua se había llevado los restos, no dejando rastro alguno.
2) Silvana: Entonces el sol volvió a desaparecer y nuestros únicos testigos fueron los cientos de balcones que estaban frente a nosotros. Y nos amamos en aquel balcón, como cualquier otro primero de enero. La estrella se encendió y continuamos besándonos. Abajo, en la vereda, teníamos el viejo árbol con forma de dragón, ese que tantas veces nos vio entrar en el departamento de Avenida Gaona y Patricios.
3) Carlos: En esa esquina, el bar con su luz mortecina, amarillenta y melancólica, que gimoteaban sus lámparas ahorcadas, envolvía los diálogos de trampas, encuentros furtivos, amores prohibidos y de los otros, tiñendo de un extraño color ocre a las palabras derramadas por las bocas pastosas de alcohol y el carmín de un lápiz labial barato.
4) M. Laura: Un lápiz labial barato en la copa de cristal marcó la diferencia, pista sutil de que ella había estado allí.
Y otro dato singular: El barro en la alfombra dibujaba una huella de pie diminuto.
5) Marina: Huella de pie diminuto orada la arena. Escondido en la palma de la mano, racimo de besos, casi suspiro de ángel, profundo como respiración somnolienta, tibio, grato, acurrucado en el instante mismo de la tarde que va desapareciendo. Listo para escapar en cualquier momento, para alimentar esperanzas.
A la orilla del río, los deditos enfriados roban sinceros, el calor del beso.
6) José: Los deditos enfriados roban sinceros, el calor del beso Y sus ojitos vivaces disparan preguntas buscando respuestas bajo la luna creciente, ¿por qué sus sueños, no tiene memoria?
7) Marcela: Tal vez lo acosa su realidad absurda, inconexa.
8) Alejandra: Tal vez sí, seguramente ya nada cambie, nada se transforme, nada será igual. Caminaba sin rumbo, hacia la nada, sin una mínima esperanza de hallar un sentido real a tanta burla, todo a mansalva. La traición había llegado a un punto álgido, clara y concisa se habría paso en la memoria.
Despreocupadamente al cabo de unas horas se sentó a tomar el té.
9) Durval: El té estaba frío y con gusto a sardinas. Espolvoreó el extracto de morcilla electrónica y neutralizó los emblemas frenéticos.
Quienes pudieron observar, consignaron el hecho en el Juzgado.
El engranaje mefistofélico estaba en su alborada.
10) Cecilia: Los ángeles distraídos se entregaban al pensamiento frívolo. Hilos dorados, perlas impolutas y esencias aromáticas.
El tiempo cumplió su mandato, se ocupó de quebrantar la solidez del espíritu y las envilecidas almas buscaron con ardor impaciente a las víctimas de su anhelo.
Cayeron entre los pliegues inciertos de arenas movedizas que devoraron sus entrañas.
11) Zonia: Fue un momento de terror y angustia. Sentí frío ¿Qué había sucedido? ¿Tal vez una ceremonia religiosa? Es imposible saberlo.
. La selva húmeda y oscura no permitía distinguir bien el camino. Anduve a tientas tratando de escapar.
12) Marcos Al fin pude zafar de sus garras pero en la lucha fui perdiendo trozos de mi cuerpo. En primer lugar se desprendió en el forcejeo mi brazo derecho. Para ganar distancia hacia la supuesta salida trataba de mover mis piernas lo más rápidamente, sin embargo el espacio ganaba en densidad como si me estuviera desplazando por un océano viscoso. En el empuje, mi corpulencia se iba desgranando ora un dedo, ora un trozo de piel de mi pecho...
Marcela ...Piel de mi pecho, conexión absoluta de los seres. El hombre es uno y a la vez es otro. Sortear los intrincados pensamientos: delicado equilibrio. La magia inicial está, el destino se inscribe bajo las sutiles formas de la existencia.


Aclaración para todos: Marcela escribió un texto más al final, porque se confundió. No escribió dos veces, sólo agregó texto para completar el párrafo que le correspondía a ella.


Un repaso sobre Cadáver exquisito
O cadáver esquís, es una técnica por medio de la cual se que escriben o dibujan una composición en secuencia. Se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes. La técnica fue usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, sólo se podía ver el final de lo que escribía el jugador anterior y se la pasaban al siguiente jugador para que la continuara.
El nombre deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego (en un principio, Robert Desnos, Paul Éluard, André Bretón y Tristán Tzara) sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia o durante experiencias hipnóticas.
Neruda y Lorca los llamaron poemas al alimón; Nicanor Parra y Huidobro, quebrantahuesos (Junto a Parra, Enrique Lihn y Jodorowsky hicieron una exposición denominada "el quebrantahuesos")
Nicolás Calas –vanguardista suizo- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.
Decía Rulfo que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte: para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles, sin repetir lo que han dicho otros. En tanto metabolismo continuado de anteriores lecturas, podría considerarse si la literatura no es en sí misma un gran cadáver exquisito a partir de temas y preocupaciones bastante simples.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Y aveces el tango me trae recuerdos


TANGUERA Y PASIONAL

Esa melena larga, rocío de ternura
buscando mi mano en su espalda,
cuello suave y fino como si fuese un cisne,
esos hombros levantados como el alba
y brazos alargados,...que sería de mí?
si me recostara en sus senos.
Esos senos que hacen el amor bailando tango
encendiendo fuego en mis ojos.
Sus ojos, pedazos de sol que me encandilan
cuando mis sueños crecen.
Seguir la poesía hasta la cintura
mas fina y suave que la brisa
por más que quiera encerrarla en mi mano
se escapa como la luz entre los dedos.
Mis dedos, su vestido, su cadera
me habitan la mano de tango
y yo sin saber este deseo de soledad con ella
para que me toque al revés el alma.

jose curia