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jueves, 10 de noviembre de 2011

A mi querida y hermosa sobrina Sol.



TU QUINCE SOLEADOS AÑOS


Una vez me dijeron; llega el sol
y era que nacías vos!,

Dos recuerdos tengo de tu infancia
Uno era tu incansable y risueño parloteo
y el otro tus geniales ocurrencias.

Tres años tenias y me regalabas garabatos
que escribías en la cara de la luna.

Cuatro años y ya iluminabas la vida
con tu sonrisa celebrando nuestros días.

A los Cinco sacabas a bailar
a este viejo tío torpe.

Ya antes de los seis eras y seguís siendo
La culpable de nuestra alegrías

Con siete años eras un liriosol en la familia.

A los ocho tu pelo alegre jugaba con el viento.

Apenas nueve años y tus ojos picaros y risueños

eran una fiesta donde la primavera nacía diariamente.


Supongo que a los diez, solo jugabas como en un sueño
con cuentos azules carentes de finales.

A los once compartías gustos y alegrías
con tus compañeros de la escuela.

Doce años y al fin ya sabias de música
y de perfumes.

A los trece la secundaria y nuevos compañeros
nuevas picardías, nuevos sueños.

Para los catorce, tu infancia es el cuaderno
garabateado de dulces y traviesos recuerdos.

Y si Señorita Sol
ya con los quince, eres la luz
total y definitiva
para toda la vida.


tio pepe

lunes, 7 de noviembre de 2011

Queja de Bandoneon

Ay amor!!!
si yo fuera el puerto de tu sueño

el sueño de tu dese0

tu deseo compartido

yo, mínimo ser desbordado

por el amor que deseas.

Ay quien pudiera ser!!!
memoria de tus días
luz y sonrisa de tu vida.



jose curia.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cuando me preguntan la edad







Mañana es la única utopía!!!




Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo... ¡Qué importa eso!. Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos. ¡Qué importa cuántos años tengo!. No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo. Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: eres muy joven, no lo lograrás.Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa. ¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento. Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos. ¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa! Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.


José Saramago Premio Nobel Literatura 1998.

sábado, 29 de octubre de 2011

Por amor al Arte "2011"- 9º Encuentro.



Medianoche

En los espejos me retrato.
Sigo la línea que me trazo, se escapa. Vuelvo a encontrarla pero me huye.
Quiere estar allí sobre la mesa nocturna pero solo encuentro algunas formas oscuras que delatan mi historia.
La vela que acompaña sitios de escritura hoy está olvidada en la cera que cae a su lado. Ayer era compañía fundante en las imágenes que el reflejo del vidrio me devolvía.
Aunque estuviera roto, deforme. Era parte de mí.
En el reloj que da minutos pasadas la medianoche me ubica un tiempo de escritura. En el que se refleja antes de las doce en el espejo solo están las palabras aún pensadas de mi cabeza, las que no pasaron al papel aún, las que están en el libro que acabo de leer y que yace a mi costado donde la vida de los que ya se fueron dejan pasos a seguir. Me fuerzan a decidir sobre los actos futuros, dicen de los errores que quisieron evitar. Hablan del amor y de la vida y juegan con nosotros como hilos de titiritero.

En los espejos me retrato.
Pero no me devuelven una imagen. Devuelven un pasado y un futuro, nunca el presente. Se van por la tangente y no puedo tomarlos y amarrarlos a lo preciso de una forma y contenido. Son apenas figuras ajenas en un cielo conocido.
Pero no puedo decir que no soy yo.
En ellos me hallo en la verdad y en la ilusión. Sigo aqui.


Diana Altavilla
1° de Octubre de 2011


Trabajo realizado en conjunto con Diana Altavilla.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ensueño



Ancestre
Los ojos. Los siglos. Las brumas lejanas.
Mujer de caminos angostos y plegarias detenidas.
Suspiros añejos de amores olvidados.
Ansiosos encuentros. Desencuentros frustrados.
Amargas y dulces las frutas de tu árbol.
Perplejidades de sueños que fuiste evitando.
¿Sueñas aún o solo has bajado los párpados?
Parientes de pares que aún no se han develado.
No ríes, no lloras, no miras a un costado.
Pupilas sedientas, desiertos de penas, vergeles ignorados.
¿Me quieres? ¿Me dejas? ¿Me sigues? ¿Te sigo? ¿Camino a tu lado?
Las deudas del día, la noche ha cobrado.
Te miro a los ojos y se paraliza mi mano.


Liliana Bianco

sábado, 27 de agosto de 2011

Un hermoso regalo

Ternura


Puede que en tus ojos habiten mil estrellas
Eso explicaría las cosquillas que producen en mi panza.

Puede que en tus manos millones de gusanos tejan día y noche la seda que las cubre
Eso explicaría la suavidad de tus caricias.

Puede que en tu garganta un regimiento de ángeles afine, incansable, tus cuerdas
Eso explicaría la dulzura de tu palabra.



Puede que el simple hecho de amarte
Lo explique todo.

Solo sé que me deshago en tu cuerpo
Para rearmarme en tu alma.

Solo sé que siento la plenitud del entero
Cuando nuestras almas se abrazan.

Solo sé que cuando se acabe el tiempo
Se desluzcan los besos
Las miradas se agoten
Se ausenten las caricias
Y se extinga la voz
Seguiremos siendo uno
En algún lugar del universo.


Pintura: “Sin título” de José Curia
Escrito: Puede que solo sé… de Liliana Bianco

viernes, 15 de julio de 2011

De la serie "Un tarambana casadero"



MI obsesión

Invadido por la obsesión y los deseos en la necesidad de casarme, que para mí es como la política de estado, “de estado sin solución de continuidad” y por la que me vi obligado a recurrir al decreto de necesidad y urgencia.

Para cumplir con ese auto mandato, me anote en una de esas numerosas páginas de búsqueda de parejas que hay en Internet. Me pregunte por que no me di cuenta antes de su existencia. Son en realidad extraordinariamente fabulosas por la función social que cumplen.
La oferta es muy variable y más completa que un boliche, solo con la ayuda del ratoncito haciendo click, uno puede buscar por edad, por barrio, con foto, sin foto, solteras o separadas, con o sin coche, rubias o morochas… en fin, a gusto y a medida de cada uno. Claro, hay que tomarse el tiempo de leer los perfiles de cada una. Y yo me concentre en esa tarea con esmerada y prolija atención, pues aquí tenia la posibilidad no solo de casarme, sino de casarme con la mujer ideal , la mujer de mis sueños!!!, a mi gusto y semejanza.

Ante mi aparecieron muchos perfiles con sus respectivas fotos mas que interesante, a tal punto que me costaba decidirme. Todas poseían extraordinarias virtudes y en las fotos se veían muy juveniles y tentadoras.

Entonces me decidí por Celina de 60 años, piscis como yo, de profesión multifacética (profesora de manualidades), medianamente culta, estado civil inconcluso. (no sabe si es viuda o separada), vive sola, sin mascotas. Y en su perfil reza lo siguiente: “Soy una mujer sencilla y humilde, llena de virtudes y muy alegre, simpática, atractiva, sensible y muy creativa, se zurcir y cocinar muy bien, sueño encontrar un señor que se sienta cómodo junto a mi, no importa que color tengan sus ojos, solo quiero que me miren con ternura y me acaricien, que valorice todo lo que haré por el, yo haré lo mismo a cambio.

AL FIN!!! la encontré, esta es la mujer que busco, y rápidamente le escribí preguntándole si podíamos conversar. Me respondió al instante enviándome su e-mail, yo le envíe el mío.

A la semana nos conocimos personalmente. Nuestra primera cita fue en la confitería “Las Violetas” de Almagro. Fue un momento mágico. Descubrimos que éramos alma gemelas, ¿y para que esperar?-nos dijimos-, y a los pocos días ya estábamos en el civil, y a la noche de ese mismo día estábamos en el hotel iniciando nuestra fogosa luna de miel.

Que triste es despertar y recordar: ¡que ni siquiera tengo computadora!.

José Curia