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viernes, 18 de noviembre de 2011

Romance de barrio.

Si!
Vengo a decirte que el mundo es pequeño
y es muy grande tu amor
Vengo con mis deseos de amarte


por que mi amor también es muy grande

Vengo de ese rincón de tercer mundo
para sentirme tu esclavo

Vengo a decirte que estas en mis delirios
Que es mi camino, la utopia a tu amor
Vengo humedeciendo relojes
Con mi traje azul y de luna
De sueños incumplidos
Y versos sin terminar
Vengo por vos y por mi
A quedarme en tu libro
Como un cuento sin final
Soy sol viento fuego
Agua tierra
Montaña cielo s soy yo
Tu Chaplin
Enamorado


.

jose curia

miércoles, 16 de noviembre de 2011

de "Un tarambana casadero"




Como pasa el tiempo.

Seguían pasando los años y de ello no solo el calendario daba cuenta, también lo registraba el espejo, mostrándome más arrugas en mi cara, más canas en mi cabeza y aunque mi saco y mi pantalón no hablaban, parecían almanaques por tantas cruces que exhibían, casi sin orgullo, los numerosos zurcidos.
En ese estado yo parecía la reencarnación de un viejo combatiente de la guerra civil española.
Mama, como siempre, preocupada por mi indeseable celibato, no dejaba de recomendarme las mil y una fórmulas que hicieran el milagro de encontrar una mujer disponible y dispuesta a casarse conmigo.
Mama sostenía qué, si las mujeres eran el 52 % de la población del país; que si en la provincia de San Luis había 11 mujeres para cada hombre, 7 en la provincia de Buenos Aires y 3 en Capital y que de ese 52 % , el 17 % están solas, tenía yo todas las estadísticas a mi favor.
Con ese contundente argumento, Mama me alentaba a seguir la búsqueda. Decía que los números indicaban las enormes posibilidades de encontrar esa mujer dispuesta a merecerme. Que yo sólo debía pensar en como interesar a las mujeres.
Fue entonces cuando se me ocurrió ir a la plaza con el caballete y los pinceles, convencido de que mi arte atraería a muchas mujeres.
Me senté en uno de los banco y comencé a pintar.
En un banco de enfrente se hallaba sentada una interesante muchacha de unos 50 años escasos, que me observaba con cierto desgano.
Yo no encontraba la forma de llamar su atención: silbé una canción, canté otra... Pero no había caso. Entonces me decidí y acercándome le pregunté si esperaba a alguien:- ¡¡¡Si!!!- me respondió con fastidio,…-Al amor espero-.
-¡Vaya! ¿Será qué esta es la mujer que el destino pone en mi camino?-, dije para mis adentros. Sin vacilar le propuse pintarle un retrato. Me contesto: -¡Buena idea!-. Se sentó en mi banco, apoyo su mentón en la palma de su mano izquierda y clavo su mirada en mí con una leve sonrisa que dibujaban sus carnosos labios.
Yo continúe haciéndole preguntas: me dijo que se llamaba Lilita, que vivía en otro barrio, que era viuda… pero ansiosa por volver a casarse. Lo dijo con mucho énfasis y un sugestivo suspiro, poniéndose la mano derecha en el pecho, por lo que deduje que era una clara insinuación hacia mi persona. Emocionado le dije:- ¡Su deseo será cumplido!-
Ella lanzo un grito de alegría y se abalanzó sobre mí. Pero no se detuvo, siguió de largo….Detrás de mí había un hombre con el que se abrazó. Luego se besaron apasionadamente… e ignorándome por completo, así se alejaron.

A lo lejos se oía un tango:
…”me abandonó y no sabia, de que la estaba queriendo…”


José Curia

jueves, 10 de noviembre de 2011

A mi querida y hermosa sobrina Sol.



TU QUINCE SOLEADOS AÑOS


Una vez me dijeron; llega el sol
y era que nacías vos!,

Dos recuerdos tengo de tu infancia
Uno era tu incansable y risueño parloteo
y el otro tus geniales ocurrencias.

Tres años tenias y me regalabas garabatos
que escribías en la cara de la luna.

Cuatro años y ya iluminabas la vida
con tu sonrisa celebrando nuestros días.

A los Cinco sacabas a bailar
a este viejo tío torpe.

Ya antes de los seis eras y seguís siendo
La culpable de nuestra alegrías

Con siete años eras un liriosol en la familia.

A los ocho tu pelo alegre jugaba con el viento.

Apenas nueve años y tus ojos picaros y risueños

eran una fiesta donde la primavera nacía diariamente.


Supongo que a los diez, solo jugabas como en un sueño
con cuentos azules carentes de finales.

A los once compartías gustos y alegrías
con tus compañeros de la escuela.

Doce años y al fin ya sabias de música
y de perfumes.

A los trece la secundaria y nuevos compañeros
nuevas picardías, nuevos sueños.

Para los catorce, tu infancia es el cuaderno
garabateado de dulces y traviesos recuerdos.

Y si Señorita Sol
ya con los quince, eres la luz
total y definitiva
para toda la vida.


tio pepe

lunes, 7 de noviembre de 2011

Queja de Bandoneon

Ay amor!!!
si yo fuera el puerto de tu sueño

el sueño de tu dese0

tu deseo compartido

yo, mínimo ser desbordado

por el amor que deseas.

Ay quien pudiera ser!!!
memoria de tus días
luz y sonrisa de tu vida.



jose curia.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cuando me preguntan la edad







Mañana es la única utopía!!!




Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo... ¡Qué importa eso!. Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos. ¡Qué importa cuántos años tengo!. No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo. Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: eres muy joven, no lo lograrás.Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa. ¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento. Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos. ¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa! Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.


José Saramago Premio Nobel Literatura 1998.

sábado, 29 de octubre de 2011

Por amor al Arte "2011"- 9º Encuentro.



Medianoche

En los espejos me retrato.
Sigo la línea que me trazo, se escapa. Vuelvo a encontrarla pero me huye.
Quiere estar allí sobre la mesa nocturna pero solo encuentro algunas formas oscuras que delatan mi historia.
La vela que acompaña sitios de escritura hoy está olvidada en la cera que cae a su lado. Ayer era compañía fundante en las imágenes que el reflejo del vidrio me devolvía.
Aunque estuviera roto, deforme. Era parte de mí.
En el reloj que da minutos pasadas la medianoche me ubica un tiempo de escritura. En el que se refleja antes de las doce en el espejo solo están las palabras aún pensadas de mi cabeza, las que no pasaron al papel aún, las que están en el libro que acabo de leer y que yace a mi costado donde la vida de los que ya se fueron dejan pasos a seguir. Me fuerzan a decidir sobre los actos futuros, dicen de los errores que quisieron evitar. Hablan del amor y de la vida y juegan con nosotros como hilos de titiritero.

En los espejos me retrato.
Pero no me devuelven una imagen. Devuelven un pasado y un futuro, nunca el presente. Se van por la tangente y no puedo tomarlos y amarrarlos a lo preciso de una forma y contenido. Son apenas figuras ajenas en un cielo conocido.
Pero no puedo decir que no soy yo.
En ellos me hallo en la verdad y en la ilusión. Sigo aqui.


Diana Altavilla
1° de Octubre de 2011


Trabajo realizado en conjunto con Diana Altavilla.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ensueño



Ancestre
Los ojos. Los siglos. Las brumas lejanas.
Mujer de caminos angostos y plegarias detenidas.
Suspiros añejos de amores olvidados.
Ansiosos encuentros. Desencuentros frustrados.
Amargas y dulces las frutas de tu árbol.
Perplejidades de sueños que fuiste evitando.
¿Sueñas aún o solo has bajado los párpados?
Parientes de pares que aún no se han develado.
No ríes, no lloras, no miras a un costado.
Pupilas sedientas, desiertos de penas, vergeles ignorados.
¿Me quieres? ¿Me dejas? ¿Me sigues? ¿Te sigo? ¿Camino a tu lado?
Las deudas del día, la noche ha cobrado.
Te miro a los ojos y se paraliza mi mano.


Liliana Bianco